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Ferran Pi Roca
17/11/2019
Profesionales especialistas No hay comentarios

Modelo Gig con Talento

 

Modelo gig: No todo es igual aunque se parezca

 

Publio Virgilio era un ciudadano de la antigua Roma con una discapacidad física. Construyó un carro adaptado a sus necesidades de movilidad y pensó en aquellos romanos que compartían su situación, poniéndoles a su disposición el carro en alquiler. No se imaginó que unos siglos más tarde se convertiría en un modelo de negocio perdurable de transporte público: el taxi. Ocurrió cuando Nicolás Sauvage abrió en París la primera compañía de taxis del mundo. Corría el año 1649. 

Tampoco se imaginó el Sr. Sauvage que su “modelo de negocio” competiría más de 370 años más tarde con la “gig economy”. Un modelo alabado y cuestionado a la vez, con muchos desafíos y regulaciones por delante, pero del que conviene identificar algunas variantes. Como veremos un poco más abajo, no todo lo “gig” es igual aunque se parezca.

Como antecedentes sabemos que la palabra “gig” proviene del jazz  y se refiere a actuaciones cortas de grupos musicales. Y todos sabemos que en el mundo laboral se aplica a trabajos esporádicos de duración corta, donde la flexibilidad y la comunicación con servicios online son características básicas. Es la economía de los pequeños encargos, también llamada economía colaborativa, impulsada por la digitalización y que se extiende a mercados como la movilidad, el alojamiento, encargos exprés, intercambio de ropa, redes sociales, entre otros muchos.

 

Una conductora apasionada

La primera vez que me subí a un Uber le pregunté a la conductora por qué trabajaba en este modelo. Me contestó que había sido la oportunidad de acceder a un trabajo que la hacía sentir como una emprendedora empoderada, disfrutaba de flexibilidad e independencia para trabajar en los espacios de tiempo que ella quería y estaba convencida que la normativa de servicio de la compañía era la idónea para ganar clientes (accesibilidad a través de una aplicación, invertir en un auto de alta gama, limpio por fuera y por dentro, trato profesional, agua fresca y prensa del día disponibles y pago automático a través de la aplicación con un envío online de la factura a los pocos segundos de finalizar el trayecto, con detalle de la ruta efectuada). 

Pero, ¿qué diferencia hay entre las personas conductoras en Uber? ¿o entre conductores y conductoras de Uber, Cabify u otra plataforma del sector? Aunque las personas son obviamente diferentes entre sí y actúan como facilitadoras del servicio, sin embargo la diferencia no está en ellas. Está, en todo caso, en las plataformas.

Pongamos otro ejemplo: si necesito comprar, recoger o enviar cualquier cosa que necesite de mi ciudad (documentos, paquetes, comida, farmacia o cualquier gestión que se me ocurra), puedo usar una aplicación como Glovo, Deliveroo, Pyszne o muchas otras. En cuestión de minutos una persona hará un servicio exprés. 

La pregunta es la misma: ¿que diferencia hay entre los trabajadores de estas plataformas? Tal vez unos sean más rápidos y eficientes que otros pero aunque son facilitadores del servicio, la diferencia no está en ellos o ellas, está en las plataformas

Son servicios fantásticos que forman parte de un nuevo paradigma laboral y que aunque tienen desafíos y regulaciones pendientes por delante, están para quedarse porque son fruto de la nueva era tecnológica. Pero lo que nos atañe ahora es identificar esas diferencias de la economía gig.

 

¿Qué es talento y cómo identificarlo? 

¿Es la misma la situación de un conductor o conductora de VTC, o del estudiante que hace entregas exprés, si los comparamos con la situación de un consultor experto en proyectos de implementación de blockchain o la de un programador y especialista en proyectos de TI?

Hay diferencias. No se necesita del mismo talento para conducir un auto o una bicicleta que para implementar un proyecto de omnicanalidad, desarrollar una aplicación compleja con inteligencia artificial, implementar una planificación financiera enseñando a tomar decisiones basadas en criterios financieros o un proyecto que suponga trabajar en la implementación de una gestión del cambio.

Un talento commotizado no va a tener los mismos desafíos que un talento experto y cualificado en su especialidad quien, con su trabajo, aporta valor. Esa es una diferencia importante dentro de la economía gig: trabajos commotizados versus proyectos de profesionales cuyo talento marca la diferencia.

Unos tienen el desafío al que se enfrenta un commodity: la presión a la baja de sus honorarios. Pasa también con el café, la soja o cualquier materia prima. Por diferencia, el trabajo de calidad no es un commodity que pueda “venderse” con presión salarial a la baja. En este caso una plataforma como por ejemplo 8TEAL facilita el acceso a pymes a talento de calidad para proyectos concretos. 8TEAL es el facilitador, el diferenciador es el talento

En la economía gig tener más especialización y conocimiento se puede traducir en más estabilidad, más oportunidades y perspectivas de trabajo. No se valora la experiencia por los años trabajados sino por las vivencias y valor que realmente se aporta. Laurence Boone, economista jefe de la OCDE nos lo cuenta.

Pero ¿qué es talento y cómo identificarlo? Se pueden utilizar muchos criterios. En este enlace se describe cómo es el mejor talento en 8TEAL (y de paso cómo es el mejor Cliente).

 

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Una estrategia de fuerza laboral mixta

Ante la velocidad del cambio en los negocios las pymes necesitan mentalidad emprendedora. Necesitan colaborar y trabajar con proyectos con la sabia combinación de profesionales y equipos externos, cualificados y ágiles junto con sus equipos internos. Implementar una estrategia de fuerza laboral mixta.

Las habilidades específicas, la capacidad y la experiencia cuando parecen que están sedimentadas cambian nuevamente y muy rápido. La tecnología es implacable. El “talento” competente que está al día va a estar más demandado y la capacidad de retención de las empresas va a menguar. Tampoco va a ser fácil seducir y contratar talento con contratos indefinidos. Tampoco las Pymes se lo pueden permitir.

Con un mercado que facilite a las Pymes ese talento necesario reducimos la ineficiencia de los mercados tradicionales de empleo y les permite descubrir un talento que de otro modo es invisible para la Pyme

Se trata de acceder al talento que se necesite para dotar a una empresa de capacidades competitivas, por el tiempo que se necesite. 

Aunque esta flexibilidad al contratar equipos autónomos altamente cualificado supone un beneficio en costes para la empresa, la principal ventaja tiene que ser la calidad del talento

En esta variante de la economía gig las empresas buscan a los mejores profesionales, no a los más baratos. No importa donde estén porque las barreras geográficas no son un problema. Lo que se busca es la excelencia en la ejecución de un determinado proyecto. 

 

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Para las Pymes supone convertir sus oportunidades en proyectos emprendedores. Para los profesionales expertos y ágiles supone una mayor estabilidad al poder trabajar de proyecto en proyecto, formándose continuamente y compartiendo el valor que generan con aquellos que quieran acceder a él. Su perspectiva de crecimiento profesional y salarial estarán al alza.

La falta de tamaño de la pyme no debe ser una barrera para competir en los mercados y que limite la capacidad innovadora debido a la falta de recursos financieros y de talento.  Podemos acceder a ese talento cualificado que la pyme necesita y con un coste muy razonable.

Una oportunidad para unos y para otros.

 



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