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Ferran Pi Roca
09/10/2019
8TEAL No hay comentarios

Lavar Platos y Resultados

 

Saber que Bill Gates lava los platos sucios de la cena todas las noches puede parecer una anécdota curiosa tratándose de quién se trata. 

Bill Gates cambió el mundo pero continúa lavando los platos. ¿Podemos recordar por un momento cómo era la administración de las empresas antes de Microsoft? Los resultados de Windows ahí están. 

Muchos queremos cambiar el mundo pero nos ha costado siempre ayudar a nuestra mamá (o a nuestro papá), a lavar los platos sucios de la cena. Esos platos que el Sr. Gates continúa lavando a los 63 años. Un senior de lujo que a nadie se le ocurriría despedir por la edad. El Sr. Gates sabe que aunque lavar platos le suponga una inspiración, igual suponen un esfuerzo. El esfuerzo es fuerza en la medida se obtengan resultados. Dime cómo haces cualquier cosa y te diré cómo haces todo, dijo un sabio.

¿Podremos cambiar el mundo sin el esfuerzo de lavar los platos sucios? ¿Si los cambios en los mercados y en los clientes son tan fuertes, no tendríamos que actuar en la misma proporción? Pero hoy se trata también de obtener resultados, no sólo de incrementar la actividad. Andy Grove de Intel decía que “hay demasiada gente que trabaja demasiado para conseguir muy poco”.

 

Un Foco claro

Aunque responsabilizarse por el esfuerzo no ha cambiado, ahora el foco está en el resultado. Recompensar resultados que contribuyan a los objetivos parece más de sentido común que felicitar sólo un esfuerzo que puede que no contribuya al éxito. Si por ejemplo los proveedores autónomos de 8TEAL cobran por resultados, entonces controlan su propio tiempo, trabajan en remoto y no debiera ser relevante si tienen un horario u otro.

El “trabajo” tal como lo hemos conocido va cambiando su dimensión y significado. “Trabajo” ya no es “empleo”. Ya no es el lugar donde vamos a trabajar, es una actividad que tiene un propósito. “Trabajo” es una actividad dirigida a conseguir resultados.

 

¿Resultados sin confianza?

Y los resultados dependen de muchas cosas y hay una en especial: de la confianza. Trabajar en la era digital supone aprender nuevas formas de trabajo en que están involucradas las nuevas tecnologías y las nuevas mentalidades culturales. Si damos instrucciones a las personas, se limitarán a cumplirlas. Si les damos responsabilidad, se sentirán motivadas para ir más allá.

Esther Wojcicki, prestigiosa educadora, cree que las empresas pueden empezar haciendo muchas cosas para ir generando confianza. Explica que “en Google, una de las cosas que hicieron desde el principio fue no tener reloj para fichar. ¿Qué significaba eso para el empleado? Que confiaban en él y en que se presentaría en el trabajo, que lo más importante era que hiciera bien su trabajo. Si lo podía hacer en cinco horas, fantástico. Y si le llevaba 10 horas, pues tendría que trabajar más tiempo”.   

¡Vaya, parece que tenemos un problema con el reloj para fichar! Bueno, estamos un poco confundidos. Ojalá lo resolvamos pronto y pongamos el norte en el futuro y no en el pasado.

 

¿Y cuánta cantidad de cambio, mejoras, y esfuerzo y resultados podríamos tener?

Seguro que depende de cada empresa. Aunque Larry Page de Google dijo que “una mejora del 10 por ciento significa que estás haciendo lo mismo que todos. Seguramente no te darás un bacatazo, pero puedes estar seguro de que no alcanzarás un éxito espectacular”

Por su parte Kenneth Cukier, editor de datos de “The Economist” nos dice que “las compañías suelen fijarse como objetivo el 10% de mejoras. Pero esto supone únicamente una “innovación sostenida”: aprender a partir de datos a hacer lo mismo que se está realizando, sólo que ligeramente mejor. Con el tiempo, este enfoque impide aprovechar las oportunidades de lograr verdaderos avances. Las compañías inteligentes van a estar siempre atentas a cómo usar los big datas para lograr lo ambicioso y revolucionario: innovaciones disruptivas que creen mercados radicalmente nuevos. Estos no se limitan a mejorar lo que ya existe, sino que abren el camino para hacer las cosas de manera por completo distintas”

¿Podríamos empezar por aprender por cambiarnos a nosotros mismos. Como personas y como empresas?

Es verdad que las culturas viejas son difíciles de cambiar. Es lo que hay. Pero están las personas, los profesionales que nos pueden ayudar a adquirir las capacidades que necesitamos en la organización. Pero transformarse no es un proyecto concreto, es una capacidad. ¿Por qué no le damos a las personas las herramientas y el apoyo necesarios para que puedan llevar la vida que quieran? ¿Por qué no actuar para que puedan levantarse por la mañana y trabajar en proyectos estimulantes con un propósito estimulante?

Démosles felicidad a cambio de resultados. Si no lo hacemos no querrán trabajar con nosotros. Un tema para pensar. ¿Qué pensamientos tendrá el Sr. Gates esta noche mientras lava los platos sucios?

 

 

 

 

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