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Ferran Pi Roca
14/04/2019
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La meta de la Pyme es partir

 

Pyme: tu meta es partir

Había una vez una Pyme tradicional, de esas de toda la vida, que la digitalización la traía de cabeza: ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer? ¿Cuándo hacer ? ¿Cómo hacer?

Que si hay que hacer marketing en redes sociales, que si hay que ver lo del SEO, que si hay que tener una web más moderna, abrir o no una tienda online, que si hay que crearla mejor en un formato para móvil, que hay que ir dejando de utilizar papel para guardarlo todo en la nube, que hay que meterse con eso del Big Data, que tal vez haya que contratar a determinados perfiles digitales, que habrá que cambiar las maneras de contratar gente, de dirigirla, de relacionarse con ella, de adaptar el modelo de negocio de la Pyme…

Además esa Pyme tradicional ve que se está hablando mucho de nuevas tecnologías: el Internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA), la impresión 3D, la robótica, la biotecnología blanca, la nanotecnología, la conectividad móvil, el 5G….

Por ejemplo, a esa Pyme le toca renovar sus furgonetas diesel y surge el problema sobre qué tipo de combustible deben ahora consumir. ¿Tienen que ser autos eléctricos? ¿Comprados o mejor arrendados y con qué tipo de modelo de negocio? ¿y qué pasa con los vehículos autónomos? Aseguran que los ingenieros ya tienen terminado y a punto este tema de la autonomía sin conductor y sólo restan los ajustes necesarios en la regulación de seguros y en las normas de tráfico para empezarlos a comercializar.

Los gerentes de esa Pyme, “de toda la vida”, también fueron a una conferencia sobre el Blockchain y les dijeron que se trata de un “registro de datos inmutables y distribuidos que, al mismo tiempo, son integrables y programables”. Muy interesante, sin duda, pero todavía no visualizan muy bien cómo, cuándo y qué ventajas tendría esta tecnología concretamente en su sector o en su Pyme…

¿Muchos frentes abiertos?  Muchos y además interrelacionados entre sí. Pero la Pyme de hoy no puede esperar a que los demás hagan “algo” innovador para hacerlo también. Solemos esperarnos a que algún innovador empiece a actuar. Solemos actuar sólo cuando corre la voz de que a un “pionero” del sector le está dando buenos resultados su nueva implementación. Entonces decidimos hacer lo mismo. Para los cambios tan rápidos que hoy están sucediendo, todos deberíamos arriesgarnos a practicar la innovación que supone transformarse, aunque sabemos que eso es muy difícil ¿verdad? Necesitamos siempre que alguien sea el primero antes de nosotros. Pero tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado. Tal vez ya vamos muy tarde.

Pero primero hay que “apresurarse despacio” porque hay que diseñar antes algún tipo de plan y estrategia. Tenemos que tener cuidado si no sabemos dónde vamos, porque podríamos no llegar. Después del plan podremos apretar el acelerador. Pero atención, la transformación digital no es nada fácil. Las transformaciones siempre son difíciles pero la digital lo es especialmente. Con excepción de las empresas tecnológicas nuevas y startups que nacen digitales. Pasar de gestionar un negocio tradicional de forma analógica a uno digital es tremendamente duro y difícil. Pero urge pasar a la acción porque esa “cosa” de lo digital cambiará radicalmente nuestra forma de trabajar, de comprar, de hacer negocios, de comunicarnos… La meta es partir, con unas claves que nos ayuden a las Pymes a orientar la acción.

Photo by Brooke Cagle on Unsplash

 

Primera Clave

La primera clave: ¿cómo nos imaginamos la organización en el corto y largo plazo? ¿Cómo la digitalización afectará a mi negocio y qué habilidades y capacidades debiera adquirir como empresa para reducir la brecha entre el dónde estoy y el dónde quiero estar? El talento es clave en las transformaciones. Si hablamos de cambio digital necesitamos ser competentes digitalmente. ¿Cómo está nuestra Pyme en cuanto a talento digital?  Las competencias digitales las tienen que tener tanto los líderes como los trabajadores. El plan tiene que considerar cómo voy a inyectar competencias digitales a mi organización. Cómo vamos a planificar nuestras necesidades de talento.

 

Segunda Clave

La segunda clave tiene que ver con una nueva manera de hacer las cosas. Las exigencias digitales nos obligan a un cambio cultural importante. Pensar diferente. No podemos ser digitales manteniendo el mismo diseño organizacional de la era industrial. Las competencias digitales exigen trabajar de modo más ágil, con cambios en los procesos, en los modelos de trabajo, cambios de mentalidad y de liderazgo. Tenemos que aprender a empoderar de verdad. Los trabajadores con talento y responsabilidad, que son los que buscamos, quieren confianza y generosidad, autonomía, iniciativa y acción. Les gusta identificar oportunidades y aprovecharlas. Son gente dinámica. Son más “locomotora que vagón” y son los que, a través del empoderamiento construirán una Pyme resiliente y adaptable a los cambios si les dejamos. Es crear una organización donde unas pocas cosas se mandan, otras pocas cosas se prohíben y muchísimas que ni se mandan ni se prohíben. Es ahí donde el buen talento tiene campo para tomar iniciativas valiosas para la Pyme.

 

Y para que esta cultura se vaya impregnando como lluvia fina, se necesita de un equipo ganador que lidere la transformación. La Pyme necesita dotarse de un equipo capaz, coherente en sus decisiones, cohesionado y creíble. Y con buena onda porque el sentido del humor forma parte del liderazgo, de llevarse bien con la gente, de conseguir que las cosas se hagan.

 

Photo by İrfan Simsar on Unsplash

 

Tercera Clave

La tercera clave es la comunicación. En esto mejor ser proactivo y creativo. Aunque la gerencia tenga claro qué capacidades tiene que desarrollar la organización y el plan que quiere seguir, lo más conveniente sería comunicarlo, y aceptar que deberá gestionar muchísimas resistencias. Lo deseable es comunicar la declaración del cambio a la organización para que todos entiendan cuál es la situación de partida (dónde estamos hoy), cuál es la visión (dónde queremos estar), y cuál va a ser el Plan de Acción y estrategia que se va a seguir y cómo las Personas van a participar de este Plan de Acción. Las mismas habilidades digitales nos facultan para comunicarnos de forma más directa: por ejemplo, en lugar del correo electrónico se pueden utilizar redes sociales internas que facilitan la colaboración. Se aconseja aprender a trabajar de forma remota y en un ambiente de más confianza. El talento requiere confianza. Pero la confianza no hace que te comuniques más a menudo sino que te comuniques de forma diferente y para lo esencial. Si tenemos confianza en los equipos no vamos a necesitar que nos comuniquen todo el tiempo lo que están haciendo. Para eso tenemos la confianza. Pero sí debemos asegurarnos de conocer la opinión de todos y sus circunstancias y, antes de criticar cualquier iniciativa viendo primero la parte negativa, nos agradecerán mucho si primero la aplaudimos. Nos agradecerán también si aprendemos a escuchar y prestar atención a las opiniones distintas de las nuestras.

 

En resumen, la digitalización de la Pyme tradicional, “de toda la vida” es muy difícil pero necesaria. Hay que verla como una gran oportunidad. Hay que partir, dar el primer paso para aprovechar las oportunidades y trabajar mucho. Dios nos da las nueces, pero no nos las casca.

 

Confianza y el Talento toman el control

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