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Ferran Pi Roca
27/02/2020
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INNOVAR O INNOVACION

 

¿Hablamos de innovar sin saber lo que es?

En la Casa Llotja de Mar se celebran actividades en el marco del Tech Spirit de Barcelona. El chef Ferran Adrià nos hace reflexionar en su conferencia: “El 99% de las empresas no tienen que innovar; es mentira que se tenga que innovar”… “hablamos mucho de innovación y no sabemos ni qué es… la tenemos idealizada y pensamos que es glamurosa”. Para Ferran Adrià se trata de aplicar novedades que ya han introducido otros.

 

Cuando las empresas tenemos que explorar nuevas oportunidades y resolver problemas, son éstos los de siempre y los que están viniendo. Los que vienen tienen un calado importante porque tienen que ver con la era digital que supone un punto de inflexión con problemas nuevos que requieren “soluciones innovadoras”. ¿Cómo interpretar el significado de soluciones innovadoras?

 

¿Soluciones innovadoras?

Más que hablar de innovación como un producto o una solución acabada, ¿no podríamos mejor hablar de innovar? (como verbo). Del acto de innovar.

Por ejemplo una startup ¿tiene que empezar en el punto de partida teniendo una innovación disruptiva y rompedora desde el primer día?  Nada tiene que ser nuevo al principio. Se parte con lo que se tiene. Se consigue innovación innovando, esto es, poniendo en marcha acciones para resolver problemas, y en ese camino se consigue obtener innovación. Se innova a partir del momento en que uno actúa para resolver un problema y mucho antes que la solución innovadora se rebele como tal.

Para ello hay que partir desde la realidad actual, de las capacidades actuales para plantearse desde ahí cuáles son  los retos que tenemos para un futuro inmediato. Cuál es la brecha entre lo que tenemos hoy y los retos que nos vienen. Las innovaciones, se describen en términos del problema resuelto. La innovación es el resultado de haber resuelto un problema, un reto. Y de generar valor.

 

¿Y dónde aplicamos el acto de innovar?  

“Innovar” como el acto de resolver retos y problemas actuales y futuros que sean reconocibles, solucionables y verificables que aseguren el crecimiento rentable. Dependerá de las áreas de nuestra organización que vayan a necesitar transformarse más. Podemos sintonizar bien las necesidades si conocemos la opinión de todos. De los de dentro y los de fuera de la empresa, para identificar bien dónde estamos y dónde queremos estar y por dónde hay que intervenir.

 

¿Qué supone intervenir?  

En primer lugar el compromiso y liderazgo de los de arriba, de la gerencia y de la propiedad por tratarse de un tema estratégico que afecta a toda la organización.

Los retos hay que transformarlos en un plan con un portafolio de proyectos, con sus respectivos objetivos y presupuestos. En muchos casos se harán pilotos para evaluar los resultados y sacar aprendizaje. Habrá por tanto distintos proyectos, unos tecnológicos y otros no, que implicarán distintas áreas y funciones.

Es un acierto aplicar intervenciones con proyectos con los que podamos obtener buenos resultados en el corto plazo, a fin de que las personas crean y evangelicen la efectividad de los cambios.

Los proyectos relacionados con el talento son fundamentales y es el reto que nos lleva a identificar y evaluar el talento que necesitamos, las nuevas habilidades que se requieren, formación permanente, nuevos modelos de relación laboral posible (teletrabajo, proyectos con profesionales externos…) y la oportunidad de diseñar un nuevo modelo organizativo.

En paralelo con la ejecución de los proyectos está la gestión del cambio: identificar y resolver las resistencias al cambio para cada proyecto, comunicar sus beneficios, costos y alcances, trabajar la implementación de los valores adecuados y un fuerte cambio cultural.

Los resultados se miden, se cotejan también con los de dentro y los de fuera y se sacan conclusiones de nuevas dificultades o nuevas oportunidades. Y el ciclo empieza de nuevo. El acto de innovar nunca se para mientras tengamos problemas que resolver.

 

¿Se puede innovar mejor con una determinada cultura?  

Si se favorece internamente el intraemprendimiento se abre la posibilidad real de actuar proactivamente en la identificación de problemas y en la fabricación de iniciativas y soluciones por sistema. Este es un reto importante para aquella organización que no posea esta cultura.

El intraemprendimiento es un fuerte aliado si lo tenemos instalado en nuestra cultura. No obstante requiere su tiempo y no es una solución de última hora a una crisis, sino una anticipación al crecimiento rentable de los próximos años. Es decir, cuando una empresa está ya en crisis y pretende solucionarla con innovaciones rápidas de hoy para mañana tenemos un problema, ya que los resultados no son inmediatos.

En el nuevo baile de la innovación algunos ganarán los premios a los mejores bailarines y bailarinas, pero seguro no serán los que se queden sentados. Nada es nuevo en el origen de la innovación. Sólo hay que empezar a innovar iniciando la acción, enfocados en resolver problemas.

 



 

 

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