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Ferran Pi Roca
07/04/2020
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El plan: ¡No hay que tirar la toalla!

 

Aceptación

En este tiempo que nos toca vivir, la aceptación de aquello que está sucediendo es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia.

Y después de aceptarlo, ya trabajamos todos en un plan de acción: creamos un plan de tesorería, estudiamos distintos escenarios, reducimos gastos operacionales prescindibles, negociamos con arrendadores, clientes y proveedores, reorganizamos pasivos, buscamos nuevas oportunidades…

Por la necesidad de supervivencia, en las organizaciones también prescindimos de personas. No conocemos a ningún empresario que le guste despedir personas. Cada organización tiene una realidad concreta, y una de las situaciones más difíciles aparece cuando tenemos talento valioso y tenemos que determinar si podrá, o cómo podrá continuar con nosotros. El esfuerzo que se haga por mantenerlo, aunque sea con unas nuevas condiciones pactadas y temporales, vale la pena

 

Nunca hay demasiado Talento

No obstante, muchísimas empresas con altos costos laborales pueden desaparecer por no tener ventas. Pero no sabemos de ninguna empresa que por tener demasiado talento haya ido a la quiebra. 

Las ayudas que se reciban de la administración son muy bienvenidas. Pero es cada persona, cada empresa quién tiene que crear su propio plan. Nuestro propio plan es el que vale.

No debiéramos esperar a que la oportunidad sea colocada en nuestro camino. Tenemos que crear nosotros la oportunidad que se ajuste a nuestros deseos y exigencias de la vida. No sirve de nada lamentarse, quejarse y buscar culpables. Sólo sirve tener un plan propio y accionarlo.

Y en este plan hay que contar con la sabiduría que nos proporciona el talento. El capital intelectual es el recurso escaso que hay que conseguir y conservar. La supervivencia y la riqueza se crean con la sabiduría.

Hoy nos toca a todos hacernos muy pequeños para sobrevivir. Tenemos la obligación de ser pequeños en costos pero el reto de ser grandes en sabiduría. Jonas Ridderstrale y Kjell A Noordstrom afirman que los recursos más importantes de la empresa ya no se pueden tocar (al menos sin correr el riesgo de sufrir una denuncia por acoso sexual). Cada vez más lejos quedarán la tierra y el capital como principales fuentes de riqueza.

Nuestro plan de sobrevivencia y de futuro tiene que contar con las personas. Se trata más de una cuestión de cerebros que de otra cualquier cosa. De tener el “talento” de descubrir el talento de los demás para crear organizaciones competentes. 

Mientras tanto persistir y aguantar el golpe de esta crisis. Como el gran Jack Dempsey: “¡No tiraré la toalla. Aguantaré un asalto más!”

 

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