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Ferran Pi Roca
08/06/2019
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Desarrolladores “reconocidos”

 

Reconocimiento a Desarrolladores

Cuando Tim Cook hizo su discurso esta semana en la conferencia inaugural de WWDC 2019, una cumbre de desarrolladores de Apple en San José, California, donde se desvelaron los cambios y novedades de software de los diferentes productos de la empresa, dió las gracias a muchas personas y, especialmente, a toda la gente que ha estado renunciando a noches y fines de semana.

A continuación se mostró un video de reconocimiento, que acompaña el final de este artículo, donde se utiliza el slogan: While the world sleeps, you dream, refiriéndose al trabajo excepcional realizado por estos desarrolladores.

Estas palabras del CEO de Apple y el vídeo no pasaron desapercibidos en las redes sociales, provocando reacciones diversas.

Entre las reacciones positivas destacan las de empleados desarrolladores de Apple que defendieron la situación con argumentos como que su trabajo fue voluntario, por propio convencimiento y/o con el acuerdo mutuo con la empresa y asegurando que siempre han sentido que la compañía está atenta a sus necesidades personales, de tiempo y de salud, entre otros comentarios aprobatorios.

Por el otro lado, causaron ruido las opiniones que consideraban una mala práctica hacer trabajar a las personas por la noche, con fines de semana incluidos, por el impacto que tiene en la conciliación y equilibrio en la vida de las personas y porque, según algunos de sus argumentos, trabajar toda la noche y los fines de semana solo significa una mala gestión del tiempo.

Sin duda todas ellas son opiniones respetables y no ha sido creado este artículo para participar en la controversia, apostando por un lado o por otro, ni tampoco juzgar la situación en sí misma, que tampoco conocemos objetivamente, sino para aportar algunas ideas que vienen a la cabeza y que pueden ser útiles.

 

“90 horas a la semana y me encanta”

Por de pronto, los que somos admiradores de la innovación y los resultados conseguidos por Steve Jobs y sus equipos en Apple a lo largo del tiempo, sabemos de su peculiar cultura. En los tiempos del fundador, los programadores de Apple y de todo Silicon Valley, vestían orgullosos unas camisetas que mostraban su entusiasmo y su adicción al trabajo y que decían: “90 hours a week and loving it.”   Aún pueden comprarse estas camisetas para los más fanáticos y nostálgicos.

 

 

¿90 horas a la semana?  Resultados e innovación los ha habido, sin duda. Y muy buenos. ¿Realmente estos frutos se han producido por trabajar tanto o se deberían a otros factores, como la extraordinaria capacidad que tenían los equipos del Mac para innovar y comercializar con éxito?

También por los años setenta, había muchas empresas, como la consultora McKinsey, donde todo el mundo trabajaba siete días a la semana. Esa era la cultura de entonces; eso era lo esperado. Si uno no trabajaba todas esas horas, se consideraba que no estaba cumpliendo con su parte y que no contribuía al equipo.

Muchas personas pueden considerar una opción válida trabajar de esta manera. Muchos profesionales abordan su trabajo con tal entusiasmo que rara vez toman descansos y se forma un ambiente competitivo y a la vez de compromiso porque le ponen mucha energía. Sin embargo, los efectos negativos que pueda tener no siempre se sienten de inmediato.

Por ejemplo, la Universidad de Stanford, cuna de emprendedores de éxito en Silicon Valley, mostró sus reticencias, como en este estudio de su departamento de economía: “The Productivity of Working Hours”, donde argumenta que la productividad en realidad se reduce drásticamente con largas horas de trabajo.

 

Miembros del equipo original de Desarrolladores del MAC de Apple

 

Por otro lado y desde otra perspectiva, trabajar noches y fines de semana puede ser una elección de estilo de vida. No estamos hablando de trabajar un exceso de horas necesariamente sino del momento: de elegir el mejor horario o día para trabajar. Se trata de hacer las cosas que son importantes para cada uno y priorizar en consecuencia y con sentido de responsabilidad.  Trabajar en remoto es la alternativa profesional elegida por cada vez más talento cualificado gracias a la libertad que supone y al uso de nuevas tecnologías.

 

Resultados

Pero lo realmente importante son los resultados y la excelencia. No las horas o el dónde y cuándo se trabaja y, además, cuando haces lo que amas, no es realmente “trabajo” en el sentido peyorativo. Estar motivado y tener claros los objetivos es la base.

Y, en cualquier caso, si a la gente no le gusta una cierta ética de trabajo, se supone que puede elegir, salir o encontrar otro que se adapte a su ritmo y cultura. No todas las culturas son para todo el mundo. Hay profesionales agresivos y ambiciosos pero también pueden terminar deprimidos y quemados en el tiempo según cómo y dónde se trabaje, a veces por falta de una buena autogestión organizacional. También hay entornos que son motivantes durante un tiempo, pero luego dejan de serlo.

Actualmente, métodos de trabajo como Scrum permiten trabajar el doble en la mitad del tiempo. Se aplica tanto a equipos internos o externos y remotos y a cualquier tipo de proyecto. Es una metodología ágil que, cada vez más, las empresas más competitivas adoptan y que supone un cambio radical respecto de los antiguos métodos de gestión de proyectos: permite con menos personas y en menos tiempo obtener más resultados.

Scrum supone romper con la mentalidad de enfocarse meramente en las horas. Las horas en sí representan un coste. Lo que hay que medir es el resultado. Lo único que importa es la rapidez razonable y la calidad de lo que se entrega.

Los equipos que trabajan con Scrum, notan un cambio muy radical en la productividad. Pueden demostrar que trabajar más horas es un impedimento a producir más. El peak de la productividad se sitúa alrededor de cuarenta horas trabajadas con esta metodología. No es por tanto una metodología amparada en la necesidad altruista de buscar el equilibrio de la persona, sino porque objetivamente mide y demuestra con datos que trabajando menos se rinde el doble, y trabajando en exceso se toman decisiones menos acertadas. Por tanto, mejor irse a casa porque no vais a producir más por quedarse más tiempo y mejor que, después de tantas horas trabajadas, no toméis ninguna decisión importante.

 

Foco en las Tareas Clave

Más allá de metodologías como Scrum, la autogestión para trabajar con productividad supone saber identificar el tipo de tareas que tenemos delante y enfocarnos únicamente es las que son “clave”, es decir, son tareas clave aquellas cuya ejecución van a producir los resultados que buscamos, por los que nos han contratado y nos miden. Son las que exigen más de nosotros y debemos priorizar y buscar el mejor momento del día para hacerlas. Lo ideal es empezar siempre con ellas sin más dilación. Identificar estas tareas clave del resto de tareas es vital para dejar de lado cualquier otra tipo de tarea.

Las tareas clave debieran permitir resultados para alcanzar objetivos altos. Altos sí, muy altos también, pero no absurdos o irracionales que suponen heroicidades constantes para cumplirlos. Las personas y los equipos no pueden estar siempre trabajando en plan héroe. Habrá proyectos que excepcionalmente suponen milagros pero no deben de ser la tónica. No puede haber sobrecargas de trabajo sin sentido.

Concentrarse y trabajar en las tareas clave supone tomar medidas para aislarnos de las interrupciones: lo mejor es silenciar el móvil, cerrar aplicaciones, recopilar la  información que necesitemos antes de concentrarse a trabajar, bloquear todas las llamadas, cerrar el email, despejar la mesa de trabajo y si trabajamos cerca de otras personas que pueden interrumpirnos, decirles que vamos a necesitar estar concentrados en nuestras tareas clave. Seguro que hemos comprobado que cuando conseguimos, aunque sean sólo dos horas de trabajo ininterrumpido, es decir, sin interrupciones, nuestra productividad aumenta exponencialmente. Tal vez por eso, y para algunas personas, trabajar de noche y/o el fin de semana sea una buena alternativa para concentrarse y ser productivos.

No sólo nos enfocamos a muerte en las tareas clave sino que evitaremos las multitareas. Mejor una sola tarea a la vez. Hay que trabajar en la tarea clave que tenemos delante, como si no existiera ninguna más. Después hay que descansar un tiempo entre tareas y, sobretodo, terminar lo que empezamos (que implica cumplir los compromisos dados y pedir ayuda cuando la necesitemos). No somos menos profesionales si pedimos ayuda.

Y siempre tenemos que sentir la seguridad psicológica de que somos libres para tomar decisiones y proponer iniciativas. Lo tendremos más fácil para proponer si hemos conseguido resultados.

Tenía un jefe que decía que “ante el vicio de pedir, la virtud de no dar”. Pero eso cambia cuando pones tus resultados encima de la mesa.

Aprender la metodología correcta para ser felices y hacer un trabajo de excelencia depende de cada uno de nosotros.

 

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